Curiosidades sobre la Cocina Italiana que Pocos Conocen
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Curiosidades sobre la Cocina Italiana que Pocos Conocen

Por Pastas Tutto Bene

La cocina italiana es probablemente la más imitada del mundo. Casi todos creemos conocerla bien: pasta, pizza, risotto, tiramisú. Pero detrás de esa familiaridad hay una cantidad sorprendente de datos, mitos desmentidos e historias que la mayoría desconoce.

En Pastas Tutto Bene, donde llevamos más de 25 años elaborando pastas artesanales con raíces en esa tradición, nos apasiona la historia detrás de lo que hacemos. Acá van algunas de las curiosidades más interesantes sobre la cocina italiana.

Marco Polo no trajo la pasta de China

Empezamos por el mito más famoso. Durante décadas se repitió que Marco Polo trajo la pasta a Italia desde China en el siglo XIII. Es un relato conveniente y dramático, pero es falso.

Hay registros escritos de pasta en Italia que anteceden al viaje de Polo. Un documento genovés de 1279 menciona una "cesta de pasta" en un inventario hereditario. El árabe Mohammad al-Idrisi describió pasta seca en Sicilia alrededor del año 1154. Marco Polo no regresó hasta 1295.

La pasta italiana se desarrolló de manera independiente, probablemente con influencia árabe en el sur de la península, pero no llegó desde China con Polo.

Italia unificada tiene apenas 160 años: la cocina "italiana" es en realidad muchas cocinas regionales

Italia como nación unificada existe desde 1861. Antes de eso, era un mosaico de reinos, ducados y repúblicas con culturas, dialectos y cocinas completamente distintas.

La cocina del norte (Piamonte, Lombardía, Emilia-Romaña) usa manteca, crema, pasta al huevo y risotto. La del sur (Nápoles, Sicilia, Calabria) usa aceite de oliva, pasta seca de sémola y verduras del Mediterráneo. La del centro (Toscana, Umbría, Lazio) tiene sus propias tradiciones.

Lo que el mundo llama "cocina italiana" es en realidad una amalgama simplificada de decenas de tradiciones regionales. Cuando en Argentina decimos que los ravioles son "italianos", estamos hablando específicamente de la tradición del norte, no de "Italia" en abstracto.

El tomate es relativamente reciente en la cocina italiana

El tomate llegó a Europa desde América en el siglo XVI. Pero tardó mucho en entrar a las cocinas: durante casi dos siglos fue considerado ornamental o directamente venenoso (es de la familia de las solanáceas, que incluye plantas tóxicas).

La salsa de tomate como base de la cocina italiana del sur es un fenómeno del siglo XIX. Antes de eso, las salsas eran de manteca, hierbas, nueces o agraz (jugo de uvas sin madurar).

Eso significa que toda la tradición de pasta con salsa de tomate, que hoy parece inmemorial, tiene apenas 200 años. La versión sin tomate es, paradójicamente, la más antigua.

La carbonara no lleva crema

Este punto genera debates acalorados. La carbonara auténtica de Roma no lleva crema de leche. Se hace con yema de huevo, queso pecorino romano, guanciale (carrillera de cerdo curada) y pimienta negra. La crema fue una adaptación posterior, probablemente fuera de Italia, para hacer más fácil la emulsión.

En Argentina (y en muchos países del mundo) la carbonara "con crema" es la versión estándar. No es incorrecta como plato, pero no es la receta original.

El secreto de la carbonara auténtica es la temperatura: la pasta caliente, fuera del fuego, emulsiona la yema con el almidón del agua de cocción. Si el calor es excesivo, la yema se coagula y tenés revuelto de huevo con pasta. El punto exacto es cuestión de práctica.

Los espaguetis con albóndigas no son italianos

Los espaguetis con albóndigas son uno de los platos más asociados a Italia en el mundo, especialmente por el cine americano. Pero en Italia este plato no existe como tal.

Las albóndigas (polpette) existen en la cocina italiana, pero se sirven como segundo plato, no mezcladas con pasta. La combinación de pasta y albóndigas es una creación ítalo-americana, desarrollada por los inmigrantes italianos en Estados Unidos que combinaron sus tradiciones con la abundancia de carne del nuevo mundo.

Es un buen ejemplo de cómo la emigración crea tradiciones culinarias propias que después se reintegran como "auténticas".

El espresso fue inventado para ahorrar tiempo

El espresso, bebida icónica de Italia, fue patentado en 1884 por Angelo Moriondo en Turín. El nombre viene de esprimere (exprimir, extraer) y también de la idea de velocidad: el café "exprés" se hacía en segundos, no minutos.

La innovación era práctica y comercial: los bares querían servir café rápido a muchos clientes. La complejidad de sabor del espresso bien extraído fue en parte una consecuencia feliz de la técnica, no el objetivo original.

En Italia existen más de 350 formas distintas de pasta

La diversidad de formas de pasta en Italia es asombrosa. Hay catálogos oficiales que documentan más de 350 variantes, y eso sin contar las pastas regionales que no están en ningún catálogo.

Cada forma tiene una razón de ser: no es capricho estético. Los rigatoni con sus canaletas internas atrapan salsas densas mejor que los penne lisos. Las orecchiette (orejas) de Puglia capturan verduras y salsas en su cavidad. Los capellini (cabello de ángel) son tan finos que solo funcionan con caldos o salsas muy livianas.

En Argentina adoptamos un subconjunto pequeño de esa diversidad: principalmente los fideos al huevo, ravioles, sorrentinos, ñoquis y lasagna. Pero la tradición italiana que los originó es mucho más extensa.

El parmesano auténtico tarda dos años en madurar

El Parmigiano-Reggiano DOP (Denominación de Origen Protegida) tiene un proceso de producción y maduración que no se puede acelerar. El mínimo es 12 meses, pero los más apreciados maduran 24, 36 o incluso 48 meses.

Durante ese proceso, el queso desarrolla su textura granulosa característica y una concentración de sabor que ningún queso joven puede replicar. Por eso el "parmesano" barato sabe tan diferente al original: o es un queso distinto, o maduró mucho menos tiempo.

La pizza napolitana tiene DOP y un reglamento de 11 páginas

La Associazione Verace Pizza Napoletana tiene un reglamento que especifica con detalle: el tipo de harina, el tiempo de fermentación de la masa, la temperatura del horno de leña (485°C), el tiempo de cocción (90 segundos), el diámetro máximo (35 cm) y hasta el movimiento manual para abrirla.

No es pedantería: es la codificación de un saber artesanal que podría perderse si no se documenta con precisión. El mismo principio aplica a las pastas artesanales: la técnica tiene que transmitirse con exactitud para que el resultado sea el correcto.


La cocina italiana es un patrimonio cultural de una complejidad y riqueza que el mundo aún no terminó de descubrir. En Pastas Tutto Bene nos sentimos parte de esa tradición: hacemos pastas artesanales con los mismos principios que trajeron los inmigrantes italianos a Argentina hace más de un siglo.

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